Leyenda corta de la Piedra de sal


Abundia era una de las muchachas más bonitas del pueblo. Por consiguiente, cada que salía a la calle, era perseguida por muchísimos pretendientes. Sin embargo, a ella no le interesaba de momento involucrarse en una relación amorosa, sino que le encantaba explorar los alrededores.

Un día mientras iba caminando cerca del bosque, le dio mucha sed por lo que se acercó a un pozo que se encontraba cerca de ella. Mientras estaba subiendo el cubo de agua, un hechicero se le acercó y tocándola en el hombro hizo que ésta se desvaneciera.

Cuando abrió los ojos, Abundia estaba encerrada en una caverna. De repente escuchó una voz que le decía:

– Para salir de aquí lo único que deberás hacer será casarte conmigo. Claro que si no deseas cumplir esa condición te quedarás aquí para siempre, pero no como una mujer sino convertida en una piedra de sal.

– Eso quiere decir que las leyendas cortas sobre mujeres convertidas en rocas salinas es verdad. Expresó Abundia.

– Así es y cómo presiento que obtendré una negativa de tu parte, te convertiré de una buena vez en piedra.

La mujer gritó fuertemente, pero tanto su carne como sus huesos fueron transformados en mineral.

Así transcurrieron muchos años hasta que un día un joven llamado Herminio ingresó a esa caverna para protegerse del agua. Al percatarse de que estaba rodeado de piedras de sal, pensó en agarrar una de buen tamaño, pues si conseguía venderla obtendría buen dinero y así podría ayudar a su familia.

Cogió la más bonita que encontró y salió de ahí huyendo, ya que pensó que quizás esas rocas eran propiedad de otra persona.

A cada paso que daba, el peso del bulto que llevaba en sus espaldas iba cambiando. Eso hizo que Herminio girará la cabeza y se diera cuenta de que lo que llevaba no era una piedra de sal, sino una mujer inconsciente ataviada con un vestido antiguo.

La despertó y Abundia de inmediato quedó enamorada de su salvador. Ambos se casaron y vivieron muy felices.

Te dejamos un repertorio de leyendas cortas de terror que te pondran los pelos de punta.