Cuento corto A través de las ventanas

Cuento corto A través de las ventanas

Juan se despertó cuando los primeros rayos del día pasaron a través de su ventana. Era una mañana fantástica, la gente salía a pasear con sus familias, los pájaros trinaban y no había ninguna nube en el horizonte.

El hombre tocó el vidrio con una de sus manos y con la otra empezó a saludar a sus parientes que estaban afuera.

– Hola mamá y papá. ¿A qué juegan hermanos? Les preguntó.

La gente de afuera le hacía señas invitándolo a salir de la habitación. Entonces Juan se levantó de su cama, la tendió y se acercó a uno de los muros. Después, con bastante calma traspasó las gruesas paredes de piedra y pasó una tarde inolvidable.

Cuando el sol estaba a punto de ponerse, el sujeto comenzó a llorar de forma incontrolable y con la voz quebrantada les dijo:

– No quiero que se vayan, deseo irme con ustedes esta vez o mejor aún, ¿por qué no se quedan a vivir aquí conmigo por siempre? Hay bastante espacio para todos.

– Me temo que no podemos hacerlo mi querido hijo. Pero ya sabes que siempre venimos a visitarte con mucha alegría.

Juan cerró sus ojos y al abrirlos estaba de nuevo en su cuarto. En eso, uno de los guardias del manicomio abrió la puerta y mirándolo fijamente le dijo:

– ¿Otra vez estás haciendo escándalo Juanito? Los demás enfermos deben dormir.

– Es que estaba jugando con mis papás y mis hermanos a la pelota.

– Siento repetirte Juan que tu familia murió hace más de 20 años en un campo de concentración. De ahí fue donde te sacamos y te trajimos para acá. El doctor dice que tu estas cuerdo y que sólo finges estar loco para no tener que trabajar.

Efectivamente, Juan era uno de los hombres más sensatos de ese hospital y sabía perfectamente lo que pasaba, más el dolor era tan grande que prefería seguir dentro de una fantasía.

Deseamos que te haya gustado este cuento corto triste.