Leyenda corta de la Piedra de sal


Abundia era una de las muchachas más bonitas del pueblo. Por consiguiente, cada que salía a la calle, era perseguida por muchísimos pretendientes. Sin embargo, a ella no le interesaba de momento involucrarse en una relación amorosa, sino que le encantaba explorar los alrededores.

Un día mientras iba caminando cerca del bosque, le dio mucha sed por lo que se acercó a un pozo que se encontraba cerca de ella. Mientras estaba subiendo el cubo de agua, un hechicero se le acercó y tocándola en el hombro hizo que ésta se desvaneciera.

Cuando abrió los ojos, Abundia estaba encerrada en una caverna. De repente escuchó una voz que le decía:

– Para salir de aquí lo único que deberás hacer será casarte conmigo. Claro que si no deseas cumplir esa condición te quedarás aquí para siempre, pero no como una mujer sino convertida en una piedra de sal.

– Eso quiere decir que las leyendas cortas sobre mujeres convertidas en rocas salinas es verdad. Expresó Abundia.

– Así es y cómo presiento que obtendré una negativa de tu parte, te convertiré de una buena vez en piedra.

La mujer gritó fuertemente, pero tanto su carne como sus huesos fueron transformados en mineral.

Así transcurrieron muchos años hasta que un día un joven llamado Herminio ingresó a esa caverna para protegerse del agua. Al percatarse de que estaba rodeado de piedras de sal, pensó en agarrar una de buen tamaño, pues si conseguía venderla obtendría buen dinero y así podría ayudar a su familia.

Cogió la más bonita que encontró y salió de ahí huyendo, ya que pensó que quizás esas rocas eran propiedad de otra persona.

A cada paso que daba, el peso del bulto que llevaba en sus espaldas iba cambiando. Eso hizo que Herminio girará la cabeza y se diera cuenta de que lo que llevaba no era una piedra de sal, sino una mujer inconsciente ataviada con un vestido antiguo.

La despertó y Abundia de inmediato quedó enamorada de su salvador. Ambos se casaron y vivieron muy felices.

Te dejamos un repertorio de leyendas cortas de terror que te pondran los pelos de punta.

Tipos de ensayo en obras de teatro

Los ensayos en las obras de teatro son una parte fundamental para que la puesta en escena se desarrolle con normalidad, ya que de esa manera todos los actores sabrán el momento exacto en el que deben de intervenir al escuchar los parlamentos de sus compañeros.

Desde luego, hay actores que con su sólo talento pueden llenar un escenario. Sin embargo, es importante lograr una correcta cohesión en el resto del grupo actoral. Por lo tanto, mencionaremos las clases de ensayo que existen, de acuerdo a su clasificación:

Tipos de ensayo en obras de teatro

– El ensayo de mesa Tal y como su nombre lo indica, este ejercicio consiste en que tanto los actores como el productor de la obra de teatro se sienten en una mesa y comiencen a repasar sus parlamentos. De esa manera, los histriones podrán familiarizarse plenamente con las características de personaje y además tendrán el tiempo necesario para hacer cualquier ajuste o plantear una sugerencia.

Del mismo modo, es el instante en el que se recomienda que se revise la terminología y demás conceptos que no se entiendan claramente, para que después no haya malos entendidos.

Como apoyo adicional, los encargados de la iluminación y escenografía también intervienen en estas reuniones, para informarles a los actores cuando se producirán los cambios.

– Ensayo de bloqueo En este momento el histrión ya memorizó sus líneas y ahora se ocupará de afinar sus movimientos corporales en el escenario.

– Ensayo de hacinamiento Aquí los directores y productores de la obra se encargan de hacer una concienzuda medición tanto del ritmo de la puesta en escena como del tiempo. Vale la pena destacar que en las obras de teatro tanto cortas como largas, es importante saber cuántas funciones se darán en un día.

– Ensayo general Es la fase final del proceso de preparación. El ensayo general como su nombre lo indica consiste en que la compañía teatral represente la obra tal y como si el teatro estuviese lleno. Es decir, los histriones deben vestirse con las ropas adecuadas y cada uno de los operarios debe cumplir su cometido, procurando que todo salga bien.

Cuento de terror Carne de presidio


Samuel había sido encontrado culpable y enviado a la penitenciaría estatal, en donde debería cumplir una condena de cinco años por asesinato imprudencial.

El hombre se las arregló para que lo colocaran en una celda en la que no tuviera que estar con nadie más. Día y noche se la pasaba gritando improperios y provocando a los guardias, hasta que el jefe de estos pensó en darle un ultimátum:

– Mira 1987557 (en esa prisión a los presos no se les llamaba por su nombre, sino por el número de su placa) cálmate ya o te va a pesar.

– ¿Qué van hacer, matarme? Aunque el circuito de vigilancia no grave sonido, sus acciones quedarán grabadas y tarde o temprano ustedes también se convertirán en carne de presidio.

– Sólo toma en cuenta que no es una amenaza, sino una promesa. Mencionó el jefe de los celadores mientras caminaba por el pasillo.

Una lluviosa tarde de otoño se escuchó a uno de los vigilantes decir:

– Transfiere al 1745987 a la celda 25 (es decir, a la misma en donde estaba Samuel).

El nuevo compañero del fanfarrón, tenía un aspecto aterrador, propio de los cuentos de terror más atemorizantes. Medía más de 2 m y pesaba unos 160 kilos.

Aquel sujeto tenía los ojos negros, la piel llena de tatuajes y la cabeza sin un solo cabello. De su boca sólo emanaban gruñidos.

Atemorizado Samuel le ofreció a su acompañante que eligiera la cama que más le gustara. Sin embargo, el otro preso sólo lo miro de reojo y se recargó en los barrotes.

Como todos los días, la luz se apagó en el penal y fue en ese instante en el que se empezaron a escuchar fuertes gritos desde la celda de Samuel. Los guardias tardaron más de media hora en aparecer y cuando arribaron, los alaridos de horror habían cesado.

– ¡O no, otra vez! Exclamó riendo uno de los policías.

– Ni modo al 1745987 se le deberán adicionar otros 10 años a su condena, pues los caníbales no son bien vistos por la sociedad. Replicó otro de los celadores.

Criaturas temibles en las leyendas cortas

Criaturas temibles en las leyendas cortas

Una vez más hacemos una parada en el continente asiático para encontrar prodigiosas leyendas cortas de las cuales podemos aprender un poco más acerca de cómo estos lejanos países comprenden el mundo que los rodea.

En esta ocasión, nos centraremos en el Chiai Tung criatura que puede ser descrita fácilmente como una bestia que posee el cuerpo de un bovino, pero la melena de un felino. Los patas tienen garras y sobre su cabeza descansa un cuerno, muy similar al de otra criatura de leyenda. Por supuesto, me estoy refiriendo al unicornio.

Otra cosa que dicen los antiguos es que cualquier persona que mire fijamente a los ojos al Chiai Tung será desintegrado, pues de los globos oculares de esta criatura emana una especie de fuego que es capaz de consumir todo aquello que se encuentra a su paso, sobre todo si es que detecta que nos están mirando de manera provocadora.

Además de lo anterior, se dice que los chinos le atribuían una inteligencia sobresaliente, pues la bestia era capaz de impartir justicia, puesto que podía detectar rápidamente si es que un individuo estaba mintiendo o no.

En el caso de que una persona estuviese falseando sus declaraciones, Chiai Tung breen caía sobre él hundiendo su cuerno justo en el corazón, con el propósito de quitarle la vida en ese instante.

Lo bueno es que si se demostraba la inocencia del juzgado, el animal no arremetía contra éste, sino que simplemente se le quedaba viendo.

Cierto grupo de personas en China aseguran que esta bestia legendaria se originó de la cruza de especies que el día de hoy desafortunadamente se encuentran extintas. Tomando esto desde un punto de vista genético, es fácil entender por qué el Chiai Tung también terminó por desaparecer, debido a que no había ejemplares de su misma especie con los cuales reproducirse y así perpetuar su existencia en la Tierra.

Mito azteca del Ahuizote

Mito azteca del Ahuizote

Antes de la llegada de los españoles, al territorio mexicano se le conocía con el nombre de “Mesoamérica”, el cual fue cuna de grandes civilizaciones antiguas entre las que podemos mencionar a los mayas y a los aztecas.

Analicemos uno de los tantos mitos aztecas que existen. El Ahuizote era un animal que supuestamente habitaba las zonas pantanosas de Tenochtitlán. Algunos aseguran que sus dimensiones eran parecidas a las de un perro de gran tamaño o bien un lobo de montaña.

Sin embargo, su piel era espinosa y su pelo más bien parecía el de un oso pardo. La herramienta que dicha creatura utilizaba para casar o atrapar a sus víctimas era su cola. Éste apéndice era tan fuerte que le permitía al Ahuizote tomar con fuerza a sus presas, para luego conducirlas a un lago poco profundo en el que las ahogaba lentamente. Posteriormente, procedía a llevárselas a su escondite en donde las devoraba.

De igual forma, personas que aún conocen historias del pueblo azteca, se atreven a aseverar que fueron los dioses quienes le dieron la facultad al Ahuizote para conducir al paraíso a ciertas personas que en verdad merecían llegar a ese lugar.

Otra cosa que se comenta es que únicamente los sacerdotes eran las personas calificadas para trasladar los cuerpos de los individuos que murieron a manos del Ahuizote.

Una señal inequívoca de que esas personas habían sido asesinadas por la criatura era que los cuerpos no tenían ni ojos, ni dientes.

Entre las virtudes de este ente se puede mencionar que supuestamente tenía la capacidad de imitar el habla de los humanos, con lo que atraía más fácilmente a sus víctimas. Su manera favorita de engañar a las personas, era el de producir un sonido muy semejante al del llanto de los niños, cuando se están ahogando a las orillas de un río.

Uno de sus escondites predilectos era la profundidad de una gruta.

Cuento corto A través de las ventanas

Cuento corto A través de las ventanas

Juan se despertó cuando los primeros rayos del día pasaron a través de su ventana. Era una mañana fantástica, la gente salía a pasear con sus familias, los pájaros trinaban y no había ninguna nube en el horizonte.

El hombre tocó el vidrio con una de sus manos y con la otra empezó a saludar a sus parientes que estaban afuera.

– Hola mamá y papá. ¿A qué juegan hermanos? Les preguntó.

La gente de afuera le hacía señas invitándolo a salir de la habitación. Entonces Juan se levantó de su cama, la tendió y se acercó a uno de los muros. Después, con bastante calma traspasó las gruesas paredes de piedra y pasó una tarde inolvidable.

Cuando el sol estaba a punto de ponerse, el sujeto comenzó a llorar de forma incontrolable y con la voz quebrantada les dijo:

– No quiero que se vayan, deseo irme con ustedes esta vez o mejor aún, ¿por qué no se quedan a vivir aquí conmigo por siempre? Hay bastante espacio para todos.

– Me temo que no podemos hacerlo mi querido hijo. Pero ya sabes que siempre venimos a visitarte con mucha alegría.

Juan cerró sus ojos y al abrirlos estaba de nuevo en su cuarto. En eso, uno de los guardias del manicomio abrió la puerta y mirándolo fijamente le dijo:

– ¿Otra vez estás haciendo escándalo Juanito? Los demás enfermos deben dormir.

– Es que estaba jugando con mis papás y mis hermanos a la pelota.

– Siento repetirte Juan que tu familia murió hace más de 20 años en un campo de concentración. De ahí fue donde te sacamos y te trajimos para acá. El doctor dice que tu estas cuerdo y que sólo finges estar loco para no tener que trabajar.

Efectivamente, Juan era uno de los hombres más sensatos de ese hospital y sabía perfectamente lo que pasaba, más el dolor era tan grande que prefería seguir dentro de una fantasía.

Deseamos que te haya gustado este cuento corto triste.