Leyenda del Ebu Gogo

Ebu Gogo, es un peculiar humanoide que acecha las selvas de la Isla de Flores, Indonesia. Su nombre podría traducirse a nuestro idioma como «La Abuela que come todo».

Estas criaturas son pequeñas personitas con un hambre voraz y hábitos caníbales. Se parecen a los chimpancés, tienen bocas y barrigas grandes, además de brazos alargados. Caminan de una forma graciosa, y desarrollaron un lenguaje propio, aunque también son capaces de imitar el habla humana para engañar a sus víctimas. Algunas descripciones que los pobladores de la región han dado para estos seres se asemejan a la apariencia del Orang Pendek en Sumatra, el Yeti del Himalaya o el Sasquatch de Norteamérica, pero en una versión más reducida.

Según cuentan las leyendas de terror sobre estos seres, en cierta ocasión los isleños de Flores se unieron para atacar a las bestias, la trampa consistió en llevarlos hasta una caverna, cerca del volcán, para que ahí se quemaran vivos. Esta muerte suena un poco terrible, pero tal reacción fue provocada por el miedo que los pobladores tenían, ya que el alimento favorito de la criatura solía ser la carne, y no tenía la más mínima importancia que fuese humana.

El tamaño de las bestiecillas no les impidió en ningún momento convertirse en cazadoras expertas, al igual que las emboscadas que se preparaban para deshacerse de ellas, las criaturas eran capaces de engañar a los humanos, utilizar herramientas y ayudarse de otras artimañas que les permitieran tomar desprevenidas a sus presas. La existencia en ser como este vulnera la raza humana, pues el hombre se cree el depredador máximo, el que esta a la cabeza de la cadena alimenticia y el saber que una criatura más pequeña puede apresarlos sin problemas para convertirlos en alimentos, provocaba el terror mas profundo que una persona puede tener desde tiempos inmemoriales.

Leyenda del Ourang Medan

El nombre SS Ourang Medan fue dado a un buque de carga neerlandés, que aparentemente naufragó en aguas de Indonesia después de que encontraron a todos los tripulantes muertos por alguna causa que no pudo comprobarse del todo y fueron tales teorías sobre lo ocurrido las que dieron origen a algunas inquietantes leyendas de terror.

Según se relata en la historia, los hechos ocurrieron en una fecha no especificada entre junio de 1947 y febrero de 1948. Cuando el City of Baltimore y el Silver Star, dos barcos estadounidenses que navegaban por el Estrecho de Malaca recibieron las llamadas de auxilio de la nave mercante holandesa Ourang Medan el cual en código morse decía: «Todos los oficiales, incluso el capitán, han muerto. Tal vez, la tripulación murió también». Enseguida hubo otro mensaje que no se pudo descifrar y al final se transmitió: «Estoy muriendo». Para que todo acabara en silencio absoluto.

Siguiendo el protocolo marítimo, el Silver Star, fue en su ayuda, y al cabo de unas horas llegaron hasta el navío en problemas y lo abordaron, lo primero que vieron fue la horrible escena de numerosos cadáveres tendidos en la cubierta, todos ellos mostraban una inquietante mueca de horror en sus rostros. En el puente, el capital y sus oficiales estaban en las mismas condiciones, y ahí también encontraron al radiotelegrafista aun con las manos sobre el telégrafo, pero también había fallecido de forma súbita pues sus ojos estaban muy abiertos.

Los rescatistas se sorprendieron además por la temperatura tan baja que había en el barco cuando afuera había 43 grados y que los cuerpos o la embarcación no presentaran señales de violencia, asi que se prepararon para remolcar al SS Ourang Medan a puerto donde los especialistas pudiesen hacerse cargo de las investigaciones. Pero apenas regresaron a su nave, el buque que intentaban jalar explotó tan estrepitosamente que no hubo tiempo si quiera de ver los restos hundirse en el mar.

El reporte sobre lo ocurrido llegó a las Actas del Consejo de la Marina Mercante en el mes de mayo de 1952, y fue entonces cuando empezaron las teorías. Una de ellas afirmaba que la causa de los decesos fue una fuga de sustancias peligrosas que se transportaban en el, pero resultaba confuso que los tripulantes del Silver Star no se hubiesen percatado de un olor extraño durante su rescate o que no sufrieran los efectos de los gases. Luego se barajó la posibilidad de que esa zona pudiera tener fisuras de fondo de las cuales emanasen nubes de metano, pero nuevamente no hubo forma de comprobarlo.

Como sucede regularmente cuando algo no tiene una explicación lógica, se busca una sobrenatural, de ahí surgió la idea de un posible ataque extraterrestre, o de alguna entidad paranormal, supuestos que no parecían tan descabellados cada vez que se hacía mención de el terrible semblante con el que fueron encontrados todos a bordo.

Leyenda de terror de Jack piernas de resorte

Leyenda de terror de Jack piernas de resorte

Jack Piernas de Resorte es un ente que surgió en Inglaterra en la época victoriana. Se le describía como un hombre de aspecto demoniaco, de comportamiento agresivo y burlón que tenia la habilidad de dar grandes saltos.

El primer avistamiento de Jack fue reportado en 1837, y la ultima vez que se le vio fue en Liverpool en 1904. En 1837 la víctima fue Mary Stevens, una sirvienta que se dirigía a su trabajo caminando por la calle Lavender Hill, en cierto momento una figura extraña saltó sobre ella, inmovilizándola, para después aprovechar para besarla y desgarrarle la ropa con sus frías garras de cadáver según describía la joven, la criatura huyó cuando los residentes respondieron a los gritos de auxilio de la mujer. Al día siguiente, hubo otra víctima en las cercanías del primer ataque, esa vez saltó sobre una carreta, haciendo que el conductor perdiera el control y chocara, los testigos dijeron que el responsable había escapado saltando un muro de casi tres metros de largo mientras se reía a carcajadas.

Cuando estas experiencias se extendieron a mas personas, se le dio el nombre de “Jack Piernas de Resorte” por esa forma en que se movía saltando de forma que ningún humano podía hacerlo en ese momento.

Durante los primeros meses de 1838 el presente Lord Alcalde, Sir John Cowan; recibió una carta de denuncia anónima, donde se afirmaba que tales apariciones eran una broma hecha entre hombre de altos estratos, los cuales deberían provocar sustos por las calles disfrazados de osos, espectros o demonios. Afirmaba también que los periódicos lo sabían, pero permanecían en silencio intentando proteger ciertos intereses. Después, recibió también una pila de cartas hablando sobre los ataques de una criatura, en las cuales se describía al ser, se le culpaba de muchos sustos, e incluso muertes. Finalmente, este concluyó que las personas habían exagerado un poco, y al saber del testimonio de una sirvienta que fue atacada por un hombre con piel de oso, reafirmó su creencia de que todo era una broma y los culpables serian encontrados.

La fama del monstruo repuntó cuando hizo dos ataques más, primero a Lucy Scales, quien caminaba junto a su hermana en la calle Green Dragon Alley, ambas chicas vieron un hombre con capa frente a ellas, cuando se acercaron más, él escupió un chorro de fuego azul de fuego al rostro de la chica, la dejó ciega y con un susto tal que cayó al suelo para tener ataques epilépticos por horas. La otra muchacha pudo declarar que había sido atacadas por un ser de aspecto aterrador, alto, delgado y parecido a un caballero; cubierto con una capa y con una linterna como las de la policía. Alsop dijo que un hombre había llamado a su puerta fingiendo ser un policía que necesitaba su ayuda porque habían atrapado a Jack, sin embargo, al abrir, se dio cuenta de que era el mismo piernas de resorte quien le hablaba, se hizo la capa hacia un lado y mostró su terrible apariencia, vomitando llamas azules por la boca mientras sus ojos se iluminaban con un color rojo brillante; esta victima también dijo que llevaba un gran casco y que su ropa parecía de cuero o hule.

Jack desapareció del ojo público hasta 1843, y entonces inició una nueva ola de ataques, en ciudades muy alejadas unas de otras de las cuales se obtuvieron distintos testimonios, pero todos ellos concordaban en que el ser huía de todas partes dando saltos sobrehumanos. Todas sus fechorías continuaron largo tiempo, hasta que el 1877 fue visto en los muros de las barracas de Aldershot, aquí los soldados intentaron abatirlo a tiros, pero estos no le causaban daño. Ese mismo año, nuevamente lo atacaron con balas en Lincolnshire, pero igual, sin provocarle daño alguno. Los últimos reportes de aquella época se dieron en 1888 y 1904.

Aparentemente, la criatura se tomó un descanso, o estaba estudiando las nuevas costumbres de las personas para actualizarse un poco, porque en 1986, un vendedor dijo que los había visto en la frontera con Gales, él lo describió como un sujeto de barbilla alargada que vestía un traje negro de esquiar, y no todo quedó ahí, pues para 2012, una familia reportó que había visto una figura negra sin rastros antes de saltar 4.5 metros.

Leyenda corta de la Piedra de sal


Abundia era una de las muchachas más bonitas del pueblo. Por consiguiente, cada que salía a la calle, era perseguida por muchísimos pretendientes. Sin embargo, a ella no le interesaba de momento involucrarse en una relación amorosa, sino que le encantaba explorar los alrededores.

Un día mientras iba caminando cerca del bosque, le dio mucha sed por lo que se acercó a un pozo que se encontraba cerca de ella. Mientras estaba subiendo el cubo de agua, un hechicero se le acercó y tocándola en el hombro hizo que ésta se desvaneciera.

Cuando abrió los ojos, Abundia estaba encerrada en una caverna. De repente escuchó una voz que le decía:

– Para salir de aquí lo único que deberás hacer será casarte conmigo. Claro que si no deseas cumplir esa condición te quedarás aquí para siempre, pero no como una mujer sino convertida en una piedra de sal.

– Eso quiere decir que las leyendas cortas sobre mujeres convertidas en rocas salinas es verdad. Expresó Abundia.

– Así es y cómo presiento que obtendré una negativa de tu parte, te convertiré de una buena vez en piedra.

La mujer gritó fuertemente, pero tanto su carne como sus huesos fueron transformados en mineral.

Así transcurrieron muchos años hasta que un día un joven llamado Herminio ingresó a esa caverna para protegerse del agua. Al percatarse de que estaba rodeado de piedras de sal, pensó en agarrar una de buen tamaño, pues si conseguía venderla obtendría buen dinero y así podría ayudar a su familia.

Cogió la más bonita que encontró y salió de ahí huyendo, ya que pensó que quizás esas rocas eran propiedad de otra persona.

A cada paso que daba, el peso del bulto que llevaba en sus espaldas iba cambiando. Eso hizo que Herminio girará la cabeza y se diera cuenta de que lo que llevaba no era una piedra de sal, sino una mujer inconsciente ataviada con un vestido antiguo.

La despertó y Abundia de inmediato quedó enamorada de su salvador. Ambos se casaron y vivieron muy felices.

Te dejamos un repertorio de leyendas cortas de terror que te pondrán los pelos de punta.

Tipos de ensayo en obras de teatro

Los ensayos en las obras de teatro son una parte fundamental para que la puesta en escena se desarrolle con normalidad, ya que de esa manera todos los actores sabrán el momento exacto en el que deben de intervenir al escuchar los parlamentos de sus compañeros.

Desde luego, hay actores que con su sólo talento pueden llenar un escenario. Sin embargo, es importante lograr una correcta cohesión en el resto del grupo actoral. Por lo tanto, mencionaremos las clases de ensayo que existen, de acuerdo a su clasificación:

Tipos de ensayo en obras de teatro

– El ensayo de mesa Tal y como su nombre lo indica, este ejercicio consiste en que tanto los actores como el productor de la obra de teatro se sienten en una mesa y comiencen a repasar sus parlamentos. De esa manera, los histriones podrán familiarizarse plenamente con las características de personaje y además tendrán el tiempo necesario para hacer cualquier ajuste o plantear una sugerencia.

Del mismo modo, es el instante en el que se recomienda que se revise la terminología y demás conceptos que no se entiendan claramente, para que después no haya malos entendidos.

Como apoyo adicional, los encargados de la iluminación y escenografía también intervienen en estas reuniones, para informarles a los actores cuando se producirán los cambios.

– Ensayo de bloqueo En este momento el histrión ya memorizó sus líneas y ahora se ocupará de afinar sus movimientos corporales en el escenario.

– Ensayo de hacinamiento Aquí los directores y productores de la obra se encargan de hacer una concienzuda medición tanto del ritmo de la puesta en escena como del tiempo. Vale la pena destacar que en las obras de teatro tanto cortas como largas, es importante saber cuántas funciones se darán en un día.

– Ensayo general Es la fase final del proceso de preparación. El ensayo general como su nombre lo indica consiste en que la compañía teatral represente la obra tal y como si el teatro estuviese lleno. Es decir, los histriones deben vestirse con las ropas adecuadas y cada uno de los operarios debe cumplir su cometido, procurando que todo salga bien.

Cuento de terror Carne de presidio


Samuel había sido encontrado culpable y enviado a la penitenciaría estatal, en donde debería cumplir una condena de cinco años por asesinato imprudencial.

El hombre se las arregló para que lo colocaran en una celda en la que no tuviera que estar con nadie más. Día y noche se la pasaba gritando improperios y provocando a los guardias, hasta que el jefe de estos pensó en darle un ultimátum:

– Mira 1987557 (en esa prisión a los presos no se les llamaba por su nombre, sino por el número de su placa) cálmate ya o te va a pesar.

– ¿Qué van hacer, matarme? Aunque el circuito de vigilancia no grave sonido, sus acciones quedarán grabadas y tarde o temprano ustedes también se convertirán en carne de presidio.

– Sólo toma en cuenta que no es una amenaza, sino una promesa. Mencionó el jefe de los celadores mientras caminaba por el pasillo.

Una lluviosa tarde de otoño se escuchó a uno de los vigilantes decir:

– Transfiere al 1745987 a la celda 25 (es decir, a la misma en donde estaba Samuel).

El nuevo compañero del fanfarrón, tenía un aspecto aterrador, propio de los cuentos de terror más atemorizantes. Medía más de 2 m y pesaba unos 160 kilos.

Aquel sujeto tenía los ojos negros, la piel llena de tatuajes y la cabeza sin un solo cabello. De su boca sólo emanaban gruñidos.

Atemorizado Samuel le ofreció a su acompañante que eligiera la cama que más le gustara. Sin embargo, el otro preso sólo lo miro de reojo y se recargó en los barrotes.

Como todos los días, la luz se apagó en el penal y fue en ese instante en el que se empezaron a escuchar fuertes gritos desde la celda de Samuel. Los guardias tardaron más de media hora en aparecer y cuando arribaron, los alaridos de horror habían cesado.

– ¡O no, otra vez! Exclamó riendo uno de los policías.

– Ni modo al 1745987 se le deberán adicionar otros 10 años a su condena, pues los caníbales no son bien vistos por la sociedad. Replicó otro de los celadores.

Cuento corto A través de las ventanas

Cuento corto A través de las ventanas

Juan se despertó cuando los primeros rayos del día pasaron a través de su ventana. Era una mañana fantástica, la gente salía a pasear con sus familias, los pájaros trinaban y no había ninguna nube en el horizonte.

El hombre tocó el vidrio con una de sus manos y con la otra empezó a saludar a sus parientes que estaban afuera.

– Hola mamá y papá. ¿A qué juegan hermanos? Les preguntó.

La gente de afuera le hacía señas invitándolo a salir de la habitación. Entonces Juan se levantó de su cama, la tendió y se acercó a uno de los muros. Después, con bastante calma traspasó las gruesas paredes de piedra y pasó una tarde inolvidable.

Cuando el sol estaba a punto de ponerse, el sujeto comenzó a llorar de forma incontrolable y con la voz quebrantada les dijo:

– No quiero que se vayan, deseo irme con ustedes esta vez o mejor aún, ¿por qué no se quedan a vivir aquí conmigo por siempre? Hay bastante espacio para todos.

– Me temo que no podemos hacerlo mi querido hijo. Pero ya sabes que siempre venimos a visitarte con mucha alegría.

Juan cerró sus ojos y al abrirlos estaba de nuevo en su cuarto. En eso, uno de los guardias del manicomio abrió la puerta y mirándolo fijamente le dijo:

– ¿Otra vez estás haciendo escándalo Juanito? Los demás enfermos deben dormir.

– Es que estaba jugando con mis papás y mis hermanos a la pelota.

– Siento repetirte Juan que tu familia murió hace más de 20 años en un campo de concentración. De ahí fue donde te sacamos y te trajimos para acá. El doctor dice que tu estas cuerdo y que sólo finges estar loco para no tener que trabajar.

Efectivamente, Juan era uno de los hombres más sensatos de ese hospital y sabía perfectamente lo que pasaba, más el dolor era tan grande que prefería seguir dentro de una fantasía.

Deseamos que te haya gustado este cuento corto triste.

Criaturas temibles en las leyendas cortas

Criaturas temibles en las leyendas cortas

Una vez más hacemos una parada en el continente asiático para encontrar prodigiosas leyendas cortas de las cuales podemos aprender un poco más acerca de cómo estos lejanos países comprenden el mundo que los rodea.

En esta ocasión, nos centraremos en el Chiai Tung criatura que puede ser descrita fácilmente como una bestia que posee el cuerpo de un bovino, pero la melena de un felino. Los patas tienen garras y sobre su cabeza descansa un cuerno, muy similar al de otra criatura de leyenda. Por supuesto, me estoy refiriendo al unicornio.

Otra cosa que dicen los antiguos es que cualquier persona que mire fijamente a los ojos al Chiai Tung será desintegrado, pues de los globos oculares de esta criatura emana una especie de fuego que es capaz de consumir todo aquello que se encuentra a su paso, sobre todo si es que detecta que nos están mirando de manera provocadora.

Además de lo anterior, se dice que los chinos le atribuían una inteligencia sobresaliente, pues la bestia era capaz de impartir justicia, puesto que podía detectar rápidamente si es que un individuo estaba mintiendo o no.

En el caso de que una persona estuviese falseando sus declaraciones, Chiai Tung breen caía sobre él hundiendo su cuerno justo en el corazón, con el propósito de quitarle la vida en ese instante.

Lo bueno es que si se demostraba la inocencia del juzgado, el animal no arremetía contra éste, sino que simplemente se le quedaba viendo.

Cierto grupo de personas en China aseguran que esta bestia legendaria se originó de la cruza de especies que el día de hoy desafortunadamente se encuentran extintas. Tomando esto desde un punto de vista genético, es fácil entender por qué el Chiai Tung también terminó por desaparecer, debido a que no había ejemplares de su misma especie con los cuales reproducirse y así perpetuar su existencia en la Tierra.

Leyenda del niño del diente largo

Leyenda del niño del diente largo

En las zonas rurales de Cuba abundan las leyendas de terror sobre fantasmas, espíritus y almas en pena que disfrutan apareciendo ante los viajeros para causarles un terror que fácilmente podría ser clasificado como el peor que han vivido. Una de ellas es sin duda la leyenda del niño del diente largo, un relato muy conocido de punta a punta de la isla.

Se dice que todo ocurrió cuando un campesino galopaba a tremenda velocidad por los caminos del monte intentando huir de la mas terrible tormenta de la que se tiene recuerdo en esa región. Aun así, entre todo el barullo escuchó un llanto entre los matorrales, y detuvo su caballo para buscar entre los arbustos.

La sorpresa del hombre fue mayúscula al descubrir que los sollozos provenían de un bebé que estaba llorando desconsoladamente entre la maleza, envuelto solamente en una manta empapada. Rápidamente tomó a la criatura y siguió su camino, maldiciendo entre dientes a la madre desnaturalizada capaz de tal atrocidad. Luego apretó al niño contra su pecho intentando confortarlo, pero este no paraba de llorar.

En un inicio pensó que era el frio, después el hambre, pero solo tenía galletas… fue en ese momento que lo terrible llegó, desde debajo de su capa, salió una voz de ultratumba que decía: ¡Ya tengo dientes para comer galletas! Tal y como si cualquiera que dijera eso pudiese leerle la mente.

Invadido por el mas profundo terror que sintió en su vida, le quitó la manta del rostro al pequeño, y este le dejó paralizado mostrando sus ojos cual carbón incandescente que le miraban fijamente y a través de su sonrisa dejaba ver un par de enormes colmillos. Cuando finalmente pudo reaccionar, lo hizo a gritos, y lleno de espanto aventó a la criatura tan lejos como pudo y clavó con todas sus fuerzas las espuelas para que el caballo saliera casi volando. Sin importar cuanto camino había recorrido, los llantos del bebé seguían escuchándose hasta convertirse en aullidos.

Al cabo de un rato el hombre se calmó, pero no la tormenta, esta tenia ya mas fuerza y le impedían la vista, pero gracias al ruido del rio pudo saber que el puente estaba cerca y que el cruzarlo lo pondría a salvo. Sin embargo, le salió al paso una figura humana envuelta en una capa y con un farol en mano. Este le hizo que se detuviera para advertirle sobre el peligro que corría al usar ese paso dañado. Pero el jinete insistía en continuar pues le urgía llegar a casa después de tremendo susto.

El que sujetaba el farol pareció interesado y después de interrogar al hombre del caballo, este le dijo que se había encontrado con un bebé abandonado que tenia un par de colmillos muy largos, y entonces, el encapuchado descubrió su cabeza y abrió la boca mientras ensenaba sus dientes y decía: ― ¿Unos como estos? ― y efectivamente, tenia también unos enormes colmillos, posiblemente mas grandes que los primeros.

Al día siguiente buscaron al hombre que no había llegado a su destino, lo hicieron una semana sin éxito, después se dieron por vencidos. Dijeron que se lo había llevado la crecida del rio, pero los más viejos tenía otra versión, se lo habían llevado sí, pero sabían que fue “otra cosa”.

Mito azteca del Ahuizote

Mito azteca del Ahuizote

Antes de la llegada de los españoles, al territorio mexicano se le conocía con el nombre de «Mesoamérica», el cual fue cuna de grandes civilizaciones antiguas entre las que podemos mencionar a los mayas y a los aztecas.

Analicemos uno de los tantos mitos aztecas que existen. El Ahuizote era un animal que supuestamente habitaba las zonas pantanosas de Tenochtitlán. Algunos aseguran que sus dimensiones eran parecidas a las de un perro de gran tamaño o bien un lobo de montaña.

Sin embargo, su piel era espinosa y su pelo más bien parecía el de un oso pardo. La herramienta que dicha creatura utilizaba para casar o atrapar a sus víctimas era su cola. Éste apéndice era tan fuerte que le permitía al Ahuizote tomar con fuerza a sus presas, para luego conducirlas a un lago poco profundo en el que las ahogaba lentamente. Posteriormente, procedía a llevárselas a su escondite en donde las devoraba.

De igual forma, personas que aún conocen historias del pueblo azteca, se atreven a aseverar que fueron los dioses quienes le dieron la facultad al Ahuizote para conducir al paraíso a ciertas personas que en verdad merecían llegar a ese lugar.

Otra cosa que se comenta es que únicamente los sacerdotes eran las personas calificadas para trasladar los cuerpos de los individuos que murieron a manos del Ahuizote.

Una señal inequívoca de que esas personas habían sido asesinadas por la criatura era que los cuerpos no tenían ni ojos, ni dientes.

Entre las virtudes de este ente se puede mencionar que supuestamente tenía la capacidad de imitar el habla de los humanos, con lo que atraía más fácilmente a sus víctimas. Su manera favorita de engañar a las personas, era el de producir un sonido muy semejante al del llanto de los niños, cuando se están ahogando a las orillas de un río.

Uno de sus escondites predilectos era la profundidad de una gruta.